• Incontinencia urinaria y fecal.

  • Prolapsos de órganos pélvicos.

  • Tratamiento de cicatrices: Cesárea, episiotomia o desgarros.

  • Dolor pélvico crónico.

  • Endometriosis.

  • Cistitis intersticial.

  • Disfunciones sexuales.

  • Trastornos derivados de la menopausia: Atrofia vaginal.

  • Estreñimiento, hemorroides y fisuras.